La Fundación para la Documentación y Conservación de la Arquitectura y Urbanismo del Movimiento Moderno (DOCOMOMO), que se dedica al estudio de la arquitectura moderna para reconocer su importancia en la cultura del siglo. XX- fue la entidad encargada de colocar la placa DOCOMOMO en este edificio de Sonae Arauco, que, fruto de esta distinción, ahora pertenece al patrimonio del Movimiento Moderno.


El descubrimiento de la placa en el edificio, que fue diseñado en los años 60 por los arquitectos Antonio Vallejo e Santiago de la Fuente, fue realizado por Manuel Saraiva, Consejero asesor de Urbanismo de Valladolid, junto con Manuel Vecino, presidente de COAVA.


Debido al momento de crisis sanitaria, tuvo lugar una pequeña ceremonia en el exterior, con la participación de Alberto Castrillo y Domingo Rodríguez, de Sonae Arauco, entre otros empleados de la empresa, Andrea Criado del Rey, de la Junta de Gobierno del Colegio Oficial de Arquitectos de Castilla y León Este (COACYLE), Darío Álvarez, de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Valladolid (ETSAVA), Daniel Villalobos y Sara Pérez, de la Fundación DOCOMOMO Ibérico, y también José María Jové, arquitecto responsable de la investigación del edificio.


Alberto Castillo, Director de Planta de Sonae Arauco en Valladolid señala: “Estoy muy contento de que nuestro edificio de Valladolid sea reconocido como uno de los mejores espacios industriales de esta región. El hecho de que hayamos mantenido intacto su concepto original y el buen estado del edificio fueron fundamentales para obtener el premio, lo que, de alguna manera, también refuerza la importancia de nuestra marca en esta región ”.


El edificio, según el Colegio de Arquitectos de Valladolid


Uno de los principales valores de la fábrica de tableros Sonae Arauco es que se trata de uno de los mejores ejemplos de la arquitectura industrial vallisoletana. Los elementos que componen la estructura de la obra se enmarcan en la influencia moderna que de sus autores y en las actuaciones europeas más innovadoras de la época.


A pesar de las ampliaciones, transformaciones y modernizaciones que ha sufrido a lo largo de las décadas, la obra conserva su carácter original, marcado por la necesidad de dotar a los tableros de fibras de un edificio que representara la innovación del producto. El complejo industrial, que se sitúa en el margen derecho del Canal de Castilla, comprende varios inmuebles para las naves de producción, aunque destacan las oficinas resueltas con grandes vigas de hormigón, que dejaban en el origen la planta baja libre.


Algunos de los elementos que forman parte del edificio, como las ventanas corridas, los ‘brise-soleil’ o las cubiertas planas, confirman las preferencias de Vallejo y De la Fuente por los paradigmas de la renovación moderna. De igual manera, la influencia europea se hace patente en el carácter brutalista de toda la estructura, en las modernas gárgolas pluviales y en las fachadas de hormigón con paños de ladrillo.



Fotografía antigua del edificio de Sonae Arauco en Valladolid